El laboratorio de ciencias se transformó en un escenario de experimentación matemática para nuestros estudiantes de séptimo grado. Bajo la guía de sus docentes, los jóvenes exploraron los conceptos de proporciones directas e inversas mediante la creación de un splash personalizado. Esta práctica permitió que el rigor de los números se encontrara con la química de los materiales de laboratorio, logrando que los estudiantes comprendieran cómo las cantidades influyen directamente en el resultado final.
Durante la jornada, los estudiantes prepararon soluciones manteniendo proporciones fijas entre el aceite esencial y el alcohol, experimentando con el equilibrio necesario para una mezcla perfecta. Asimismo, trabajaron con proporciones inversas para observar cómo cambia la concentración, reforzando la lógica matemática a través de la observación directa.
Este tipo de espacios son fundamentales, pues convierten el aprendizaje en una experiencia práctica que despierta la curiosidad y fortalece el pensamiento científico, demostrando que las matemáticas no solo están en los libros, sino en todo lo que nos rodea.
Agradecemos profundamente a Miss Diana Marín y Mister Juan Manuel Álvarez por liderar esta enriquecedora actividad y por motivar a nuestros estudiantes a descubrir el mundo con una mirada analítica y creativa.