El laboratorio de ciencias se transformó en un escenario de asombro y descubrimiento para nuestros estudiantes de Jardín. En una jornada llena de curiosidad, los niños y niñas se convirtieron en pequeños vulcanólogos para explorar el fascinante funcionamiento de la Tierra.
Utilizando materiales sencillos como plastilina y vasos, cada grupo moldeó su propio volcán, preparándose para el momento más esperado: la reacción entre el vinagre y el bicarbonato de sodio.
Esta experiencia no solo llenó el aula de sonrisas, sino que también fue fundamental para fomentar el pensamiento científico desde temprana edad. El laboratorio se reafirma como un espacio vital donde la teoría cobra vida a través de la observación y la experimentación directa.
Al observar la efervescencia de sus maquetas, los estudiantes fortalecieron su capacidad de indagación y comprendieron, de forma práctica y divertida, conceptos básicos de química y geología. Estas actividades son las que siembran la semilla de la curiosidad y el respeto por los procesos naturales de nuestro planeta.
Queremos expresar un agradecimiento especial a Miss Carolina Poveda por liderar esta práctica con tanta dedicación e inspirar a nuestros futuros científicos con experiencias tan significativas.