Hay un momento muy especial en todo proyecto: cuando deja de ser una idea y se convierte en algo real, listo para ponerse a prueba.
En grado primero, como parte de la unidad de indagación “Cómo funciona el mundo” y de sus experiencias en STEM, nuestros estudiantes han diseñado y construido carros y barcos impulsados con energía limpia. Esta semana vivieron uno de los momentos más esperados del proceso: llevar sus prototipos al laboratorio y descubrir cómo responden en la práctica.
Lo vivido fue mucho más que una prueba experimental. Fue emoción, expectativa, trabajo en equipo, ajustes de último momento y el entusiasmo de ver sus ideas cobrar vida. Barcos que flotan —y otros que sorprenden al no hacerlo—, carros que avanzan más rápido de lo imaginado y algunos prototipos que invitan a repensar, ajustar y volver a intentar.
En cada reto —velocidad, fuerza, resistencia y obstáculos— los estudiantes no solo pusieron a prueba sus construcciones, sino que también experimentaron conceptos como push y pull, comprendiendo cómo las fuerzas se sienten, se observan y transforman aquello que crean.
Acompañados por sus directoras de grupo, Miss Sofi, Miss Lina y Mister Luis Miguel, este espacio se convirtió en una valiosa oportunidad para explorar, equivocarse sin miedo y aprender de manera colaborativa.
Porque, al final, no se trata solo de construir un carro o un barco; se trata de construir pensamiento, criterio y la confianza necesaria para volver a intentarlo.